Contaminación Ganadera
La Contaminación Ganadera
La temperatura del planeta está subiendo año tras años sin detenerse. No es algo nuevo, en la última década hemos batido los récords de temperaturas máximas históricas en varias ocasiones. Además, es algo que notamos en nuestra propia piel. Los inviernos son cada vez más cortos, van desapareciendo las estaciones con temperaturas intermedias, como el otoño y la primavera, y cada día los telediarios nos cuentan de nuevas tragedias naturales que suceden, por ahora, lejos de nuestras fronteras.
El consumo de carne supone uno de los mayores problemas contaminantes en la actualidad, superando incluso al del transporte (emite un 18% de CO2 según la FAO para Naciones Unidas). La ganadería contamina con la producción de piensos, los fertilizantes químicos, la deforestación para el pasto, la fermentación y el óxido nitroso del estiércol, entre otras cosas. Ésta se coloca entonces como uno de los sectores económicos a cuestionar si queremos frenar el avance del cambio climático.
La ganadería contamina y este problema forma parte de algo más grande. El cambio climático era algo que podría haberse enfrentado con tiempo si hubiéramos escuchado las alertas que nos mandaban hace más de 40 años a respecto del mismo. Sin embargo, el problema ahora es más urgente que nunca. Las consecuencias del cambio climático se están sufriendo ya por numerosas regiones del planeta Tierra. Estamos muy cerca de superar el límite en los años 90 los científicos del mundo pusieron como frontera insalvable: el aumento de 1,5ºC desde entonces. Ya vamos por la mitad.
Desgraciadamente entre los distintos gobiernos del mundo no se toman las decisiones para frenar este problema. Indudablemente este cambio afectaría a la economía global y a multitud de empresas. En las reuniones por el cambio climático nunca se toman medidas importantes y los compromisos quedan en el vacío.
La temperatura del planeta está subiendo año tras años sin detenerse. No es algo nuevo, en la última década hemos batido los récords de temperaturas máximas históricas en varias ocasiones. Además, es algo que notamos en nuestra propia piel. Los inviernos son cada vez más cortos, van desapareciendo las estaciones con temperaturas intermedias, como el otoño y la primavera, y cada día los telediarios nos cuentan de nuevas tragedias naturales que suceden, por ahora, lejos de nuestras fronteras.
El consumo de carne supone uno de los mayores problemas contaminantes en la actualidad, superando incluso al del transporte (emite un 18% de CO2 según la FAO para Naciones Unidas). La ganadería contamina con la producción de piensos, los fertilizantes químicos, la deforestación para el pasto, la fermentación y el óxido nitroso del estiércol, entre otras cosas. Ésta se coloca entonces como uno de los sectores económicos a cuestionar si queremos frenar el avance del cambio climático.
La ganadería contamina y este problema forma parte de algo más grande. El cambio climático era algo que podría haberse enfrentado con tiempo si hubiéramos escuchado las alertas que nos mandaban hace más de 40 años a respecto del mismo. Sin embargo, el problema ahora es más urgente que nunca. Las consecuencias del cambio climático se están sufriendo ya por numerosas regiones del planeta Tierra. Estamos muy cerca de superar el límite en los años 90 los científicos del mundo pusieron como frontera insalvable: el aumento de 1,5ºC desde entonces. Ya vamos por la mitad.
Desgraciadamente entre los distintos gobiernos del mundo no se toman las decisiones para frenar este problema. Indudablemente este cambio afectaría a la economía global y a multitud de empresas. En las reuniones por el cambio climático nunca se toman medidas importantes y los compromisos quedan en el vacío.